El titular de mi blog lo dice todo. Seamos sinceros y pongamos las cartas boca arriba. Da igual que nuestro equipo gane de 1 o de 20, da igual si perdemos de poco ante los grandes; la sensación que transmite en su juego es la misma, y lo que es peor, desde el inicio de liga no ha habido cambios en esta percepción. Únicamente durante la pretemporada se vislumbró un futuro optimista, puesto que todos pensábamos que lo normal era mejorar. Luego llegaron las lesiones y abandonos de los no-profesionales, pero ese ritmo de juego (por llamarlo de alguna forma) no ha cambiado un ápice hasta hoy en día. La mayoría de profesionales del sector y público en general ha abierto los ojos tras las últimas claras derrotas, aunque algunos ya lo habíamos pronosticado. Da igual que tengamos a superRicky, el equipo no va bien y no irá bien, tenemos que ser realistas. Es como tener un hijo que te suspende todos los exámenes del curso y luego le pides que apruebe en junio; lo más lógico es que no sucederá.
La parte positiva de todo lo que está sucediendo es que por fin ya no se habla de lo bueno y magnífico que es nuestro entrenador. Desde el inicio de temporada se está felicitando a Sito por lo bien que lleva el equipo, por lo profesional que es, que si el Joventut tiene mucha suerte de tenerlo, etc etc. Vamos a ver... es su primer año de entrenado de la ACB y ya en pretemporada era un buen entrenador... ¿Cómo se come eso? ¿Por estar en el Joventut ya se gana el derecho de ser un buen entrenador? Lo normal es que los adjetivos calificativos se ganen por méritos propios, y no por los sueños y esperanzas de unos periodistas. Seguro que Sito estará de acuerdo conmigo, puesto que si ya se empieza siendo genial todo lo que se haga a posteriori será para mal, mientras que si se empieza desde cero todo irá para mejor.
martes, 31 de marzo de 2009
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