
Derrota sin excusas ante un equipo inferior a priori y que hace asutar: si hasta ahora las críticas al equipo vinieron hacia el entrenador y los pivots, ahora parece ser que problema de Pepu no es y nuestros pivots más o menos estan jugando a un nivel muy superior respecto a hace unos meses. Sea como sea, la situación no está clara y el problema no es uno, sino varios.
Pero este blog no lo hago para tratar el tema del mal juego verdinegro, es porque empiezo a tener las cosas más claras que en navidades respecto al personaje de moda en Badalona: Clay Tucker. Este jugador vino con la aureola de haber salvado a un equipo flojo de la ACB de bajar de división gracias a su actuación en unos pocos partidos. El inicio de temporada fue un jugador chupóptero con unos niveles de acierto muy normalitos aunque con grandes anotaciones puntuales debido a su absorción total en el juego. Pero... llegó un momento en que realizó unos 4-5 partidos apoteósicos, rozando la perfección. Clay se jugó las mismas posesiones de balón que siempre hacía pero esta vez con efectividad, y hay que reconocerle que ganamos más de 2 partidos gracias a su efectividad. No creo que exagere cuando pudimos ver por televisión y en directo jugadas que nos hicieron levantar del asiento por la enorme dificultad que tenían. Después el jugador empezó a jugar mal, muy mal, con valoraciones negativas, incluso más negativas que cuando estava Laviña (recuerdo un -7 en un partido que lanzó hasta las zapatillas). Se fue a Estados Unidos, se hizo papá, regresó y sigue en sus números. Ahora mismo no hay duda de que es un jugador más, mediocre, en que solamente se diferencia de otro en que lanza 3 veces más. Sus porcentajes no mejoran y esto ya huele. Huele en el sentido de que un alero anotador, por muy malo que sea, no puede tener rachas tan negativas y tan largas como está teniendo Tucker. Quizás está acabado, quizás está pasando por una depresión y no lo sabemos. Pero... francamente esto no me importa, no soy quien para saber lo que tiene. Pero... si que ahora me puedo hacer una pregunta muy clara: ¿Cómo es posible que este jugador fuese capaz de jugar durante 3 semanas a un nivel casi inalcanzable? En los foros los optimistas llegaron a pensar que ése era el Tucker auténtico, pero ahora sabemos que no. Todos, en el fondo, sospechamos qué pasó... pero no es ético decirlo... en cualquier deporte cuando un jugador juega a la perfección durante solo un momento puntual de su carrera es porque se ha dopado, pero en el futbol y en el baloncesto, al ser deportes de equipo, eso parece diluirse y no se le presta tanta atención.
Todos los socios hemos estado esperando que tarde o temprano vuelva ese Tucker que nos maravilló durante 3 semanas y esto no pasará. Y si pasara ya sabríamos que es, y tampoco sería justo.